miércoles, 2 de mayo de 2012

Interacción y relación a la carta.

Cuando miramos todo lo que nos rodea quizá podemos llegar a deprimirnos de ver tanto gris, tanta monotonía, tanta exclusión...y claro, pensamos entonces en el Arte -o eso me pasa a mí con frecuencia- y en cómo esta vez podremos utilizar alguno de sus distintos matices como válvula de escape a tan sosa realidad, a tan alienante rutina. A veces este pensamiento puede convertirse en frustración cuando nos damos cuenta que no importa el estar en el año 2012, el Arte sigue siendo excluyente y divisorio muchas veces, quizá a muchos artistas les cuesta hacer un esfuerzo suficiente para unir su producción con la vida de nosotros los espectadores cansados y aburridos de la suma de rutinas que mal-llamamos vida. Hoy me gustaría poder decir que existe un planeta lejano que de cuando en vez nos envía una suerte de artistas conscientes de la necesidad que nuestra sociedad tiene de verse relacionada con sus producciones, de interactuar con ellas y reconstruirlas, y bueno, no sé si ese planeta exista, lo cierto es que afortunadamente contamos con un número amable de artistas así, preocupados por proveer contenidos útiles y liberadores a sus espectadores a partir de sus obras y hacerlos parte de ellas.
Rirkrit Tiravanija - Artista plástico y visual

En esta reflexión he decidido centrarme en el trabajo de un artista que se puede catalogar como integral  y sumamente interesante. su nombre es Rirkrit Tiravanija y es un artista plástico y visual nacido en Buenos Aires pero que ha decidido hacerse un ciudadano del mundo entero esparciendo su obra sin fronteras ni condiciones. El trabajo de Tiravanija tiene aspectos muy rescatables si de unir Arte y vida se trata, pues cuando vemos que gran parte de su obra se basa en la producción de happenings y performances rescatamos de inmediato su preocupación por producir mucho más que Arte de galería cuya única función sea ser contemplada a la distancia e idealizada. No. Tiravanija ofrece con su propuesta una medicina visual para quienes nos cansamos de contemplar sin saber hacerlo a 5mts de distancia de un cuadro abstracto, es medicina para todos los que buscamos en el Arte una respuesta a la exclusión, una interacción, una colectividad y una experiencia realmente inolvidable.

Tiravanija dedica sus esfuerzos y su cabeza a crear situaciones donde el receptor no sólo se ve obligado a hacer parte del momento sino también a interactuar con ello, a reconstruir el significado desde su propia experiencia, a relacionarse y ayudar así a completar el sentido de la obra. ¿No es increíble contar con producciones así que hagan tan directa y clara una manera efectiva de unir la vida con el Arte? Sí, sí lo es y considero digno de aplausos un cerebro capaz de pensar más allá del ego del típico artista que cree que debe ser el total creador de su obra, el único con crédito, el escritor inminente del sentido y la interpretación de la misma. Los happenings de Tiravanija son ahora todo un hito dentro de este movimiento pues es de los artistas que rompe más directamente con el concepto de museo-galería y recrea sus situaciones dentro de espacios cotidianos como un bar o un restaurante, lugares donde los receptores podrán sentirse más libres y vivos, más capaces de interactuar e interrelacionarse con la propuesta artística viéndola incluso como un respiro a la costumbre del día a día, y claro, es esa la magia del happening, ser algo efímero, algo que aparece por casualidad y luego desaparece repentinamente, pero dándole al espectador una experiencia única e irrepetible que se fije en su memoria y que al permitirle crear sentido conjunto con el artista sea algo que permanezca en su memoria de manera positiva. Es fácil así sentirse vivo, sentir que el Arte no deja de dar respuesta a nuestras ganas de algo nuevo y útil, que toque nuestras fibras más sensibles y nos obligue a ser receptivos y a actuar colectivamente.

The raw and the cooked - Rirkrit Tiravanija
Cabe aquí un agradecimiento -igual que el que fue dado a Rezzak con anterioridad- para Tiravanija por sus creaciones relacionales siempre pendientes no de alimentar a un monstruo comercial ni de satisfacer al sistema con publicidades basuras u objetos inútiles sino de  permanecer firmes con la ruptura de la monotonía, por cargar de sentido los espacios que interviene con su obra, por dar de antemano una postura y un bagaje al espectador en el cual se sienta lo suficientemente activo y libre para relacionarse y desmitificar al artista, para interpretar la obra desde su propia experiencia, desde su punto de vista, desde la perspectiva con la que está viendo la situación y los elementos, desde el afán o el tiempo con el que los ve... desde todos estos factores tan individuales que permiten crear cien mil sentidos distintos e igualmente válidos. Gracias a obras como esta, a movimientos tan fieles a si mismos como el happening y el performance, es posible seguir viendo al Arte como la puerta siempre abierta a la casualidad divertida y rescatable, es posible mantener la fe en la reunión constante de arte, vida, sentido e interacción, es posible llenar de sentido cada detalle modificado en nuestra cotidianidad  y ver así cada particularidad como una experiencia única y repleta de significados.




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