¿Qué es Diseño? ¿Quién puede decir lo que es y lo que no es Diseño? Un par de las eternas preguntas en torno a esta disciplina tan dual, tan amplia y tan global; la disciplina que desde lo setentas se ha visto inmersa en un debate sin fin lleno de críticas hacia su razón de ser y de soluciones a sus grandes problemas según la época en la que se esté desenvolviendo. Es un tema bastante complicado y enrolloso esto de repensar las críticas y las soluciones que a lo largo de los años se le han planteado al Diseño primero por su carencia de crítica, luego por ser una máscara, después por alienar, otro día que por no poseer teoría y luego por convertirse en nada más una mercancía. Sí, es complicado cuando pese a encontrar porciones inmensas de verdad en todas y cada una de esas críticas sientes que no habría podido evolucionar de manera diferente en cada uno de los contextos históricos en los que ha podido desarrollarse. A continuación nos pondremos en actitud de viaje y trataremos de analizar los puntos más relevantes de esta evolución para poder concluir cuál sería ahora la crítica adecuada y la posible solución para mejorar el por qué, el para qué y el cómo del agobiado y doliente -pero siempre rockstar- Diseño.
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John Lennon - Andy Warhol
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Cuando nos remontamos a la
década del setenta vemos que la mayor crítica que se le hacía al Diseño era que se usaba como un cosmético que no nos dejaba ver la realidad y que comenzaba ya a producir sólo inutilidades publicitarias; en ese entonces las soluciones planteadas eran hacer del Diseño un Diseño honrado que pudiera transformar los valores y objetivos de una sociedad, se buscaba también que fuera una especie de efecto dominó que pudiera desatar, por medio de la telesis, la consecución de metas en la sociedad, claro, el diseño debía reunir Arte y Vida para que fuera útil y tuviera sentido sin ser sólo un arma más de la publicidad, sin embargo eso nunca ocurrió y tuvimos que pasar a la
década del ochenta donde se criticaba al Diseño por ser alienante y colonizador de mentes, de actitudes y personas; como era de esperarse la solución que se planteaba era crear un diseño local que ayudara a las personas a apropiarse de los lugares, a crear identidad y sentido de pertenencia gracias a una dinámica de enseñanza creativa y participativa, hay que decirque en cierta medida esto se comenzó a lograr gracias a los textos publicados por autores como Papanek y Sicard que arremetían fuertemente contra la falta de responsabilidad social del Diseño y la obligación que éste tenía de ayudar a los individuos a sentirse vivos y libres; el intento por promover las soluciones fue mayor esta vez pero de nuevo nos quedamos cortos ante el monstruo comercial. En la
década del noventa Zimmerman hizo que hubiese una crisis conceptual en la cabeza de los diseñadores pues gritaba que el Diseño no tenía teoría alguna y que como sólo era praxis sin conciencia se producían cada vez más objetos inútiles y frívolos que atentaban contra la sociedad, sus valores y su entorno, la solución planteada en ese entonces fue dejar de fomentar el desarrollo práctico exclusivo en x o y actividad y crear un pensamiento crítico en los estudiantes de diseño y en la sociedad en general para superar así el culto a lo superfluo y comenzar a ser responsable de lo qué se usaba y de su razón de uso; esta vez la propuesta tuvo más éxito y aparecieron corrientes como las del diseño ambiental y ecológico que cada vez se preocupaba más por la sociedad y los impactos de sus Diseños en ella. Punto a favor para las soluciones propuestas en los noventa. Ahora que estamos en lo que podría considerarse la
década del dosmil -no importa que vayamos dos años pasados, aplican los mismos comentarios- tenemos problemas bastante graves como que las Universidades no se hagan responsables de educar a los futuros diseñadores como personas conscientes de su entorno y su actualidad y simplemente se preocupen por llenarse los bolsillos a cambio de títulos para nuevos irresponsables, para nuevos obreros del mercado y los antivalores; muchas soluciones podrían ser útiles y posibles como comenzar a desarrollar conciencia desde la academia fomentando así la creación racional y consciente que contribuya a la diversidad, la pluralidad, la independencia y la creación relacional. No es fácil teniendo en cuenta que cada vez nos vemos más bombardeados por la masividad, la unificación y la mediocridad en la que nos ha sumergido el régimen capitalista que nos ve tan solo como títeres del mercado, pero es nuestra responsabilidad fijarnos en diseñadores de la talla de
Lorrie Vogel que pese a trabajar para uno de los grandes ítems del capitalismo (Nike) se ha comprometido con las críticas obvias que se le pueden hacer al Diseño y ha decidido utilizar su alto rango laboral y su influencia para utilizar a los demonios de la publicidad y el mercado como un promotor de conciencia ecológica en la sociedad gracias a la implementación de nuevas materias primas dentro de la compañía para la producción de su vaca lechera, el calzado.
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Tennis de lona y cuero sintético con suela de caucho ecológico y espiga. |
Lo cierto es que ahora nos es más fácil encontrar artistas y diseñadores comprometidos con la problemática ambiental y con otros líos sociales como la violencia, la discriminación y la falta de identidad, pero en esta reflexión quiero destacar el trabajo de
Vogel pues irónicamente ha decidido dejar de ser un títere pese a estar dentro del cuerpo de uno de los más grandes titiriteros de nuestro tiempo.
Cuando Vogel presentó su propuesta ante los altos directivos de Nike hizo referencia a los escritos de grandes personalidades como Einstein y Kafka, ambos reconocidos por pregonar sobre el vegetarianismo, la conciencia ambiental y la carencia de responsabilidad por parte de la humanidad con su entorno; los citó recordándonos que es imposible que el mundo evolucione si sigue implementando como solución la misma causa de sus problemas, nos recordó también que la violencia no es bajo ningún pretexto la solución haciendo referencia a la explotación animal desmesurada de la cual eran culpables muchísimas de las grandes compañías en el mundo y que mientras los humanos siguieran creyéndose superiores a sus hermanos animales sería imposible desarrollar misericordia y aprender a convivir, a vivir, a SOBREVIVIR.
Fiel a sus convicciones decidió lanzar la línea de su autoría "Nike's considered team" que no sólo usaba productos 100% biodegradables y amables con el ambiente sino que dependiendo de la zona donde fuesen a venderse tenía ajustes en los materiales haciéndolos más cercanos a las personas del lugar, por ejemplo en el sur de los Estados Unidos decidió usar materiales como la espiga y la lona que son característica de las dinámicas de ese lugar, y en el norte decidió que sería más pertinente usar cuero sintético y aglomerados de pasto para dar un mayor status al diseño y ser más coherente con el estilo de vida de esa zona del país.
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Zapatos de cuero sintético y aglomerado de pasto - Lorrie Vogel para Nike |
Viendo el trabajo de Vogel podemos concluir que aunque hay muchas acciones independientes y con poca resonancia igualmente válidas y promotoras de conciencia, también hay personalidades influyentes en el mercado que deciden salirse de las filas del egoísmo y la indiferencia para respetar a los consumidores y al ambiente y para pensar con racionalidad en las consecuencias de producir más que en cómo esto llenará unos bolsillos. Vogel es un ejemplo de responsabilidad social que no en vano hace de sus diseños unos altamente funcionales, vocativos y masivos despertando fácilmente en los demás una conciencia de uso y una preferencia por lo alternativo y lo consciente en este mundo tan sumergido en el saber ignorar las problemáticas pero tan subconscientemente hambriento de alternativas que salven lo que aún nos queda.
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