| Cortinas de baño - Oscar Muñoz |
Tenemos los artistas, los diseñadores, los publicistas, los comunicadores, una inmensa responsabilidad en nuestro tiempo y aparentemente esa responsabilidad se ha distorsionado, se ha ido convirtiendo en una constante oda a la ilusión, a la mentira, al vender como sea y lo que sea, al crear realidades imposibles -frustrantes- y lejanas. ¿De qué nos sirve caminar por el mundo rodeados de imágenes y de puestas en escena de obras artísticas si estas no nos llevan sólo a ser un soldado más en las filas del consumismo inconsciente y carente de libertad? Pienso que los productores visuales estamos en la obligación de ver al mundo como un no-lugar, carente de identidad en la mayoría de los casos y necesitado de herramientas para construir nuevas subjetividades cada vez más transgresivas y menos robóticas.
Para el desarrollo de esta reflexión quiero poner sobre la mesa a un artista colombiano, de Popayán, cuyo interés ha sido siempre crear conciencia en los espectadores sobre lo efímero, la desaparición, la muerte y la violencia de la que es víctima la sociedad colombiana día tras día. Sí, estoy hablando de Oscar Muñoz, quien usa muchos soportes, análogos y tecnológicos, para la producción de su obra y la difusión de su mensaje. Estamos inmersos en la sociedad de consumo, bombardeados por hiperrealidades e imaginarios, por mediocridades que quieren asegurar, como podría decirlo Baudrillard en sus reflexiones, que el arte debe dejar de ser un enclave de realidad independiente y que entre al sistema de producción y reproducción cayendo bajo el signo del arte y dotando a la vida, así, sin más ni más, de experiencias estéticas vacías e irrelevantes. Muñoz, tal vez en su cansancio y afán, en sentirse agotado por la falta de artistas críticos y el exceso de artistas regalados y complacientes, nos da una luz de cómo estetizar realmente la vida, dotándola de sentido, de la producción de posturas críticas y radicales, del exterminio de personalidades autómatas que tragan entero todo lo que el sistema consumista pone frente a sus ojos. Sí, me entristece la manera en la que Featherstone expone esa supuesta manera de estetizar la cotidianidad pues no considero válido el hecho de pensar algo como una experiencia estética sólo porque ese algo (que bien podría ser un producto más de la sociedad vacía, repetitiva y abolladora de deseos revolucionarios y progresistas) está puesto bajo la categoría de ser "arte". Siento que el arte que podría ahora estetizar nuestra cotidianidad debe de ser un arte que nos haga replantear nuestra aburrida rutina, un arte que nos saque de la ilusión en la que nos mantienen la publicidad y los mass media, es por esto que hago referencia a la obra de Oscar Muñoz y más específicamente a su exposición "Protografías" que reúne sus más representativos homenajes a los desaparecidos y muertos olvidados de nuestro país y que a la vez nos muestra interpretaciones muy personales de su propio yo expuestas en soportes no convencionales.
| Aliento - Oscar Muñoz |
Necesitamos más que nunca sentirnos parte de la sociedad en la cual vivimos, hacer parte de un crítica y de un cambio y quizá llenar así de conciencia y realidad nuestra vida cotidiana, nuestro estilo de vida cada vez más individual, nuestras ideologías y nuestro propio yo. Necesitamos hacer parte de la pluralidad con nuestras propias particularidades, aportando así a la sociedad nuevos puntos de vista lejanos a la masa conformista, detonantes de libres pensamientos, libres acciones y seres autónomos. Apropiarnos de nuestra verdadera realidad y producir conscientemente y con un fin en torno a ella es, para mí, la manera más efectiva de construir un yo útil, diferente y capaz... capaz de exaltar su vida, sus preferencias, sus disgustos, su entorno, sus inconformidades y sus deseos de transformación a partir de del desarrollo de un ser REAL y performativo.
![]() |
| Línea del destino - Oscar Muñoz |

No hay comentarios:
Publicar un comentario